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Cuento tragasueños

Imagenes del cuento tragasueños

Aquí os dejamos en nuestros cuentos infantiles, el cuento tragasueños de Michaele Ende.

En Dormilandia, lo principal para todo el mundo es el dormir. Por eso se llama así el país. Y no es lo más importante cuántas horas pueda llegar uno a dormir, si no lo bien que las duerma. Porque existe una difencia entre dormir y dormir bien. En opinion de los dormidalenses, quien duerme bien es de carácter amable y tiene la cabeza clara. Por eso nombran rey a quien más profundamente duerme.

Imagenes del pueblo del cuento tragasueñosHubo allí una vez un rey una reina que tenían una hija llamada Dormilina. Es un nombre muy bonito, ¿no? Y la princesita era tambien una niña muy bonita. Todo el que la veía tenía que reconocerlo. Dormilina vivía con sus padres en el palacio de los Sueños y dormía entre sábanas blanquísimas en un gigantesco lecho con dosel.

Imagenes de la cama del cuento tragasueños

Sin embargo, la princesita Dormilina nunca quería acostarse, llegada la noche, y cada vez encontraba nuevas excusas para permanecer levantada un ratito más. La verdad esque tenía miedo de la noche. ¿ Y por que? Pues porque con frecuencia tenía sueños muy feos. Eso ya es malo para las personas adultas, y peor aún para los niños, pero para una princesita llama Dormilina y que vive en Dormilandia es terrible.

- ¡Parece mentira! decia la gente, y movian preocupadas la cabeza.

Imagenes de la gente del pueblo del cuento tragasueñosEl rey y la reina estaban cada vez más preocupados, y por eso no dormían tan bien como deberían. Y la princesita se veía cada vez mas pálida y delgada.

- ¿ Que podemos hacer? Suspiraba la reina. Solo nos queda confiar que esos malos sueños no se vuelvan a repetir.

Pero las pesadillas se repetían una y otra vez. Entonces el rey, mandó llamar a todos los médicos y profesores del país, que rodearonla cama de la princesita, hablaron en latín y acabaron por recetar un montón de medicamentos. Mas nada aliviaba a la pobre niña. En vista de ello, el rey envió mensajeros a todos los demás países, para que allí preguntasen a los viejos pastores y a las herbolarias, a los campesinos y a los marineros. Pero nadie supo que decir.

Imagenes del cuento tragasueñosImagenes de pastores en el cuento tragasueños

Imagenes del cuento tragasueños Imagenes campesina del cuento tragasueños

Finalmente, el rey mando pegar carteles en todas partes y poner anuncios en todos los periódicos, prometiendo una gran recompensa a quien lograse librar a su hijita de sus horribles pesadillas. Pero paso el tiempo y nadie se presentó.

- ¡Ya estoy harto! – dijo el rey un día. – ¡Yo mismo ire en busca del remedio!

- ¡Si, hazlo! – le dijo la reina, y enseguida se puso a plancharle la ropa de viaje, que no se ponía desde hacía mucho tiempo. Además le llenó de provisiones, la mochila. Así equipado, el rey se puso en marcha.

Imagenes de las provisiones del rey antes de marcharImagenes del rey en el cuento tragasueños

Preguntó a todas las persona que se encontraba: cobradores de tren y bomberos, maestros de escuela y obreros de fábrica, taxista y verduleras, vaqueros y esquimales, negritos y viejos sabios chinos, pero no hubo nadie que conociese un remedio contra los malos sueños.

Al final, el rey estaba rendido y muy desanimado. Ya no sabía adónde ir. Y no quería volver a casa sin haber solucionado nada. Por lo tanto siguió andando, sin fijarse en el camino. El cielo se ponía cada vez más oscuro, porque faltaba ya poco para la noche. Soplaba un viento helado, y del cielo empezaron a caer copos de nieve. El rey ni siquiera se daba cuenta de que, entre tanto, había llegado el invierno.

El pobre rey se vio perdido. Había ido a parar a un gran brezal. Los nevados arbustos parecían extrañas y misteriosas figuras. Pero el rey estaba demasiado triste y cansado para asustarse.

Imagenes de un paisaje con lluvia Al cabo de un rato vio relucir y centellear algo entre las matas. Parecía un pedacito de plateada luz luna, y saltaba tan aprisa de un lado a otro, que apenas se le podía seguir con los ojos.

Cuando estubo mas cerca, el rey distinguió que ese pedacito de luz de luna tenía brazos y piernas y una gran cabezota llena de pinchos, como un cardo o un erizo. El pequeño ser miró al rey con sus brillantes ojitos de estrellas, y su cara formó mil simpáticas arruguitas al moverse. Pero lo mas sorprendente de ese personaje era su enorme bocaza, que se abría de continuo como el pico de un pajarito hambriento.

- ¿Quien me invita? ¡Ay! ¿Quien me invita?

- Gritaba sin cesar el hombrecito con voz fina. – ¡Tengo un hambre horrible! Si nadie me invita pronto a comer, tendré que tragarme a mi mismo.

Y abrio la boca de forma tan desmesurada, que no sólo la cabeza, sino también toda su flaca figura desapareció detrás del agujero.

Imagenes del cuento de Michaele Ende- Me he extraviado – dijo el rey. -Dime, por favor, cómo puedo salir de este brezal.

- De aquí no sale nadie – respondió el hombrecillo- como no sea conmigo. Y yo sólo puedo salir si alguien me invita a comer.

El rey rebuscó en su mochila, pero estaba vacía.

- Lo siento no me queda nada – dijo el rey, muy amable. – De lo contrario, con mucho gusto te daría mi bocadillo.

- ¡Uff, qué porquería! – exclamó aquella especie, de duende con descaro.- ¡Eso no me lo tomaría de ninguna manera! Por lo visto no me conoces, ¿eh? No sabes lo que a mí me gusta. Y … ¿se puede saber qué buscas por aqui?.

- Busco a alguien capaz de librar a mi hija de sus terribles sueños – constesto el rey. El hombrecillo de luz lunar dio un salto y, de repente, se mostró muy cortés.

- ¡Qué suerte, qué requeterresuerte!

- Bisbisó – Así que hoy mismo tendré algo rico que comer… ¡Me invitan, me invitan…! ¡Corre, dame tu abrigo! Y también tus botas. ¡Ah! y tu bastón, para que pueda acudir a la invitación. El rey estaba tan atónito, que se lo dio todo sin discutir.

- Piensas que quiero apoderarme de tus cosas sin más ni más, ¿eh? – rió el pequeño ser. – Y así es, de momento. Pero no soy ningún ladrón. Pronto verás lo bien que has echo en no negarme nada. Con ello nos has ayudado a los tres: ¡a ti mismo, a tu hija y, sobre todo, a mí el Tragasueños. El hombrecillo silbó, hizo un chasquido con la lengua y, antes de que el rey pudiese preguntar lo que significaba todo aquello, había transformado las cosas: el abrigo era ahora una hermosa hoja de papel blanco; el bastón, una imponente pluma y las botas un tintero gigante.

Imagenes del rey en el cuento tragasueños

El hombrecillo introdujo la pluma en el tintero y con la velocidad del viento, escribió lo siguiente en la gran hoja de papel:

                                           <<Tragasueños, Tragasueños,

                                           ven con tu cuchillo de asta

                                           y tu tenedor de cristal

                                           y abre esos esos labios pequeños …

                                           Cómete los malos sueños

                                           que de noche me dan miedo.

                                           Deja los sueños felices

                                           para mí, yo te lo ruego.

                                           Si así lo haces, Tragasueños,

                                           volverá a mí el gran humor

                                           y por eso Tragasueños,

                                           tú serás mi invitado…

                                           ¡el invitado de honor!>>

Seguidamente, el extraño personaje enrolló el papel y se lo entregó al rey.

- Ahora – ordenó – corré al cuarto de Dormilina y dile que recite el verso. Espero tener pronto en mi estómago un sueño de esos tan pesados para otros y sabrosos para mí. ¡Ya se me está haciendo la boca agua! Pero hombre, no te quedes ahí parado. ¡Echa a correr de una vez!

- Es que … ¿sabes? – constesto el rey, preocupado – cuando llegué aquí, hacía ya mucho tiempo que viajaba. Mi castillo está al otro lado del mundo. ¡Tardaré mucho en llegar junto a Dormilina!

- ¡Uff, qué lentos y fastidiosos sois los hombres!

- Gruño el plateado duende- ¡Yo no puedo moverme de aquí mientras no me llamen leyendo en voz alta esta invitación!.

Imagenes del rey y el Tragasueños.

 - ¿Qué hacemos entonces? – preguntó el rey desanimado.

- ¿Sabes qué? – rió el hombrecillo. – Puedes llamarme tú, en nombre de tu hija.

- ¿Crees que eso servirá?

- Hemos de probarlo – dijo el hombrecillo. ¡Anda empieza ya de una vez!

Imagenes del rey en el cuento Tragasueños.

- Sacó de su bolsillo de recho un cuchillo y del izquierdo un tenedor de cristal, y se colocó en posición de partida, como un atleta. El rey desenrolló la gran hoja de papel y quiso comenzar a leer, pero entonces se le ocurrió algo y bajo las manos.

- Escucha, Tragasueños – dijo con angustia. – Cuando tú te hayas ido, ¿qué será de mí? nunca encontraré el camino de mi casa. Y no tengo abrigo ni zapatos. ¿Quieres que muera de frío?.

- ¡Bah, bah, bah! – refunfuñó el hombrecillo. -Qué poco prácticos sois los hombres, súbete a mis hombros y yo te llevaré.

El rey era bastante corpulento y dudaba mucho que el diminuto ser pudiera transportarle. Pero no tenía más remedio que intentarlo. Se sentó con precaución sobre los puntiagudos hombros del duende, desenrolló de nuevo el papel y leyó en voz alta la curiosa invitación.

Imagenes del cuento tragasueños de Michael Ende

Apenas pronunciada la última frase, el Tragasueños salió disparado por los aires.

- ¿Ves como puedo? – chillaba éste. – ¿Lo ves?

- D…d…dime – tartamudeó el rey, casi sin aliento, a la vez que sostenía el sombrero. – ¿Es … cierto que tu c… comes los malos sueños?

¡Ssssssmmmm! Ahora volaban por encima del Polo Norte.

Imagenes de un oso polar en el cuento Tragasueños

- ¡Ya lo creo! ¡Con rabo y todo! -contestó el hombrecillo-. ¡Cuánto peores y más largos son, mejor!

¡Wuiiiiiiiiiiii! Atrás quedaba América.

-¿Y los sueños dulces y buenos -preguntó el rey, a quien le faltaba el aire- no te gustan? ¡Qué raro!

-¡Nada raro! -jadeó el Tragasueños, también un poco cansado-.
¿Acaso no sabes que lo que más les gusta a los erizos son los caracoles y las serpientes? podrías decir, que yo soy un erizo de los sueños. Por eso me gustan las pesadillas. Así soy, y esa es mi labor, ¡y basta!

¡Huissshhhhhhhhhhhhhhhhh! Pasaban por encima de África.

Imagenes de un mapa en el cuento Tragasueños

-P…p…p… pero ¿por qué…? -balbuceó el rey, que no salía de su asombro-. ¿Por qué no acudes tú solo, sin que te llamen, a donde haya malos sueños?

-¡Ya te lo dije, caramba! -resolló el hombrecillo-. Sólo puedo ir si me invitan. Yo sólo tomo lo que me dan…

¡Pum! De golpe, el mundo volvió a estar quieto. Cuando el rey miró alrededor suyo, se encontró en el suelo de la habitación de su hijita. La reina estaba sentada a la cabecera de la cama de Dormilina, y las dos le miraban con asombro.

- ¡Ya lo tengo! -gritó el rey, enseñándoles el papel escrito.

Imagenes de la princesita Dormilina leyendo una hoja de papel

Y los tres se abrazaron emocionados.

Desde entonces, la princesa Dormilina, cada vez que tenía miedo de algún sueño malo, leía en voz alta la invitación. Nunca llegó a ver al misterioso hombrecillo, pero a veces, mientras se dormía, oía una vocecilla fina y crepitante que decía:

-¡Duerme tranquila, hijita! Yo vigilo. ¡Y muchas gracias por la invitación!

El tragasueños debía de estar realmente allí, porque la princesita no volvió a tener ni una sola pesadilla.

Sus mejillas se pusieron coloradas y redondas como antes, y todos los habitantes de Dormilandia se sentían orgullosos de ella, porque nadie dormía tan bien como la princesa.

Y para que todos los demás niños puedan llamar al Tragasueños si lo necesitan, el rey mandó escribir e imprimir toda la historia en forma de libro, con los versos y todo.

FIN

Autor: Michael Ende.

 

 

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